El espectáculo preferido de los canarios

1930-1936

El cine sonoro significó una auténtica revolución para el panorama cultural de las Islas. Con la llegada del sonido a las salas, el séptimo arte consiguió establecerse como el espectáculo preferido de los canarios por encima de cualquier otra oferta de ocio.

La demanda aumentó de tal manera que entre 1930 y 1933 se inauguraron seis salas solo en la capital de de Gran Canaria. La creciente demanda social hizo que incrementasen las sesiones, de forma que se hacían tres proyecciones diarias (a las 18:00, 20:15 y 22:00), la primera y la tercera reservadas para los estrenos y la segunda para reposiciones.

El ambiente cinéfilo y el poder de atracción de la industria cinematográfica era notable y en 1935 Las Palmas de Gran Canaria ya contaba con 14 cines y 35 empresas de distribución de películas. Entre los más conocidos que abrieron en esta época estaba el Cine Royal de la calle León y Castillo, el cual abrió sus puertas en 1928. Poco después, fue intervenido y ampliado y reabrió el 24 de diciembre de 1930. Otro espacio cinematográfico destacado fue el Cine Avenida de la Avenida Primero de Mayo (antigua calle General Franco), inaugurado el 21 de noviembre de 1931.

Este furor no se limitó a la capital, sino que el resto de municipios de la Isla reivindicarían tener su propio cine. Así, la pasión cinéfila llegó a rincones como Agüimes, Telde, Arucas, Guía, Teror o La Aldea de San Nicolás. 

Sin embargo, el inicio de la Guerra Civil española y, seguidamente, el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, pusieron fin al ferviente ambiente cinéfilo que había dominado en décadas anteriores. Los canales de distribución se vieron afectados, se comenzaron a reducir sesiones y hubo cines que tuvieron que echar el cierre. Por otro lado, muchas películas se prohibieron y las únicas que podían proyectarse serían las de producción nacional, las de los países "hermanos" de España (Italia y Alemania) y películas de Hollywood estrenadas con anterioridad a 1936. A partir de junio de 1937 ya se obligaba a proyectar la figura de Franco en los descansos de las películas, a la vez que sonaba el himno nacional.