Los grandes directores actuales

1990-1999

Con la llegada de la última década del Siglo XX, tendrán lugrar numerosos acontecimientos históricos que influyen no solo a nivel social y político, sino también en todas las ramas artísticas, incluido el Cine. Por ejemplo, la caída del Muro de Berlín y la consecuente desintegración de la antigua Unión Soviética influirán enormemente en las narraciones cinematográficas del momento. Por otro lado, los avances tecnológicos permitirán el surgimiento del video, y se impondrán nuevas metodologías narrativas que se verán fuertemente contagiadas por las novelas, la televisión y el comic.

Mientras tanto, en el Archipiélago se fraguaba el inicio de lo que algunas personas han llamado un "cine canario". Es en esta década cuando surgen los grandes cienastas que llevarán el cine producido en las Islas un paso más allá. Algunos de ellos no provienen de Canarias, pero ha sido tal su atracción por esta tierra que han acabado residiendo en ellas y rodando algunas de sus mejores producciones. Así, nos encontramos con destacadas figuras como Andrés Koppel, la pareja Dunia Ayaso y Félix Sabroso, Elio Quiroga, Fernando H. Guzmán, Los Hermanos Ríos, Josep Vilageliú, Juan Carlos Falcón, Juan Carlos Fresnadillo, María Miró, Mateo Gil o Rolando Díaz.

Muchos de ellos comenzaron con la realización de cortometrajes y otros se consagrarán con los mismos, siendo este el caso de obras como Frágil (Javier Fernández Caldás, 1994); Esposados (Juan Carlos Fresnadillo, 1996); La Raya (Andrés Koppel, 1997); o Yo look, tu look (Juan Carlos Falcón, 1998). Muchos de estos cortometrajes fueron premiados en distintos festivales a nivel nacional y sirvieron de semilla para que los directores dieran el salto al largometraje.

En lo que respecta al largometraje, estos directores y directoras permitieron situar el cine canario dentro del panorama nacional y global con películas como Perdona bonita, pero Lucas me quería a mi (Dunia Ayaso y Félix Sabroso, 1996), Fotos (Elio Quiroga, 1996), Mambí (Hermanos Ríos, 1998), Mararía (Antonio José Betancor, 1998) o La Isla del Infierno (Javier Fernández Caldás, 1998), entre otros.