Pituka de Foronda

Tenerife

Mercedes de Foronda de Wallace, más conocida como Pituka de Foronda (Santa Cruz de Tenerife, 15 de julio de 1918 - Ciudad de México, 12 de noviembre de 1999) fue una actriz de cine y de telenovelas de origen canario. Aunque es poco conocida en las Islas, fue toda una celebridad en México, donde desarrolló la mayor parte de su carrera. 

Su madre fue la famosa dramaturga, escritora y poetisa tinerfeña Mercedes Pinto (1883-1976). A inicios de la dictadura de Primo de Rivera, Pinto realizó en la Universidad Central de Madrid una ponencia bajo el título El divorcio como medida higiénica. Su defensa del divorcio en una época en la que estaba prohibido y sus ideas feministas levantaron toda una polémica y, ante las represalias que podía tomar el régimen dictatorial, Mercedes se vio obligada a abandonar España con sus hijos, estableciéndose seguidamente en Portugal, Brasil, Uruguay y Paraguay. En este último país, Mercedes Pinto fundó y dirigió la "Compañía de teatro de arte moderno" con la que recorrió todo Latinoamérica, lo que permitió a su hija, Pituka de Foronda, formarse desde muy joven en la interpretación.

En la década de los 30, la familia Pinto se estableció en Cuba. Es allí donde Pituka comienza su carrera profesional trabajando en radio, teatro y cine. Su primera aparición destacada en la gran pantalla la hizo para la primera película de cine sonoro cubana, La serpiente roja (Ernesto Caparrós, 1937).

A principios de los años 40 es llamada por el director mexicano Emilio Fernández para trabajar en su ópera prima, La Isla de la Pasión (1942). A partir de entonces, se establece definitivamente en México, donde se convirtió en una actriz muy presente de la escena interpretativa del país tanto en cine como en teatro.

Entre su filmografía encontramos otros títulos como Regalo de Reyes (Mario del Río, 1942), Maravilla del toreo (Raphael J. Sevilla, 1943) o La abuelita (Raphael J. Sevilla, 1942), donde interpretaba el papel de Anita, una "chica moderna". También apareció en films destacados como Los tres mosqueteros (Miguel M. Delgado, 1942), compartiendo cartel con el famoso Cantinflas; Tormenta en la cumbre (Julián Soler, 1943); Como todas las madres (Fernando Soler, 1944), donde actuaba junto a su hermanastro Gustavo Rojo Pinto; y El museo del crimen: sinfonía de una vida (René Cardona, 1945). En 1950 se casó con el ingeniero norteamericano Herbert Wallace y aunque su trabajo cinematográfico fue decayendo poco a poco, siguió muy activa en el mundo del teatro.