Teatro- Cine Hermanos Millares

Las Palmas de Gran Canaria (1930)

Uno de las salas más importantes de la década de los 30, junto con el Royal y el Avenida, fue el Teatro-Cine Hermanos Millares, ubicado entre las calles Ferrera nº 1, La Naval y el Paseo de las Canteras.

Sus propietarios fueron un grupo de amigos (Domingo Hernández Santana, Francisco Prieto Silva, Juan Rodríguez Domínguez, José Barreto Betancor y Antonio Delgado Godoy) que decidieron crear una sociedad para construir un teatro cine denominado "Nueva Empresa de Cinematógrafo". El nombre lo escogieron en honor a los Hermanos Luis y Agustín Millares Cubas, autores de las obras teatrales que ellos mismos representaban con el colectivo cultural "Primero de Mayo".

Como su nombre indica, el teatro-cine no era un cine al uso, sino que era más bien un espacio cultural donde llevar a cabo representaciones teatriales, revistas musicales, fiestas, carnavales, etc. La sala se inauguró el 1 de septiembre de 1930 con películas mudas y el 22 de agosto de 1931 con películas sonoras, con la proyección de De frente, marchen (Salvador de Alberich, Edward Sedgwick, 1930) con Buster Keaton como protagonista.

El imponente edificio que dominaba el paisaje de la Playa de las Canteras, fue diseñado por Eduardo Laforet y Altolaguirre para un aforo de 808 personas: 392 localidades en patio de butacas, 96 de anfiteatro, y 320 de gradas. Contó con dos proyectores SIMPLEX y sonido British Thmoson Houston y en 1960 se instalaron equipos más modernos de la marca PHILIPS.

El cine cerró sus puertas tras 37 años de actividad cultural el 30 de noviembre de 1967 y la última película proyectada fue Brigada 21 (William Wuler, 1951), protagonizada por Kirk Douglas. Tras su cierre, el edificio fue derribado y en su lugar se construyó el Hotel Imperial Playa.

Como curiosidad, cabe mencionar que el Teatro-Cine Hermanos Millares fue el único espacio que proyectó en la isla, a finales de la década de los años 40, la controvertida película Gilda (Charles Vidor, 1946). Mostrar a Rita Hayworth quitándose el guante de forma sensual en pantalla costó a Domingo Hernández, el propietario, la excomunión. Sin embargo, por un módico precio, la causa fuer archivada.