José González Rivero

Cuba - Tenerife

José González Rivero (9 de septiembre de 1886, Cuba -  marzo, 1933) fue un director, operador de cámara, productor y distribuidor conocido en la historia del cine desarrollado en Canarias por haber realizado el primer largometraje de ficción rodado y producido íntegramente en las Islas, El ladrón de guantes blancos (1926).

Nacido de padres migrantes canarios, con tan solo 4 años se trasladó de su Cuba natal a Tenerife. Desde adolescente se interesó por el mundo de la fotografía, colaboró con la prensa y publicó en algunas revistas. Más adelante, se convirtió en el empresario y gerente de los Teatros Leal y Viana, y adquirió una máquina para impresionar cintasllegando a filmar y exhibir escenas de algunos paisajes y festejos tradicionales insulares.

Para mediados de los años 20, Rivero ya contaba con una larga producción documental conformada por diversas muestras etnográficas de la cultura y sociedad tinerfeña de la época. Documentó las fiestas del Cristo de La Laguna, procesiones de Semana Santa, la salida del Vapor Viera y Clavijo, entre otros.

En 1925 fundó la Rivero Film Canarias y consolidó su papel de distribuidor presentando la Excursión al Pico Teide, así como un exclusivo metraje sobre actualidades extranjeras. Al mismo tiempo, crea la Sociedad Rivero Films junto a Romualdo García de Paredes, con quien un año más tarde llevó a cabo el primer largometraje desarrollado por un equipo canario, El ladrón de guantes blancos. La película se estrenó el 6 de septiembre de 1926 de forma simultánea en el Teatro Leal de La Laguna y en el Parque Recreativo de Sta. Cruz de Tenerife. Llegó a estar en exhibición durante 5 días consecutivos, un éxito en taquilla por aquel entonces.

Rivero estaba muy interesado en crear una industria cinematográfica en Canarias e intentó conseguir el apoyo necesario para impulsarla. Sin embargo, el poco interés por parte de las administraciones públicas en el sector y la falta de inversiones suficientes, imposibilitaron llevar a cabo su proyecto. Aun así, desarrolló el documental sobre la Visita del presidente del Consejo de Ministros a Tenerife (1928). En 1931, debido al escaso apoyo, decidió retirarse. Tristemente, fallece dos años más tarde a causa de un disparo.