Primeros pasos

1895-1898

Tras una serie de proyecciones privadas, los hermanos Auguste (1862-1954) y Louis (1864-1948) Lumière regalaron al mundo unas imágenes que, sin saberlo, serían el germen de un nuevo tipo de arte. El 28 de diciembre de 1895 realizaron en París la primera proyección pública en masa de una película, el cortometraje Salida de los obreros de la Fábrica Lumière (La sortie des usines Lumière). Este fue creado con el aparato que les dio fama mundial, el cinematógrafo. En menos de 8 meses consiguieron que el nuevo invento fuese ampliamente conocido y que se sentaran las bases del espectáculo cinematográfico.

En España, se sabe que una de las primeras exhibiciones de películas se llevaron a cabo en mayo de 1896 con el animatógrafo (Circo Parish de Madrid). Sin embargo, este aparato sería eclipsado por el invento de los Lumière, presentado por Alexandre Promio aquel mismo mes en un local del Hotel Rusia (Carrera de San Jerónimo). Este operador había sido enviado a España para ampliar el catálogo de films realizados con el cinematógrafo y, además, aprovechó para filmar las primeras películas en este país, entre ellas, La llegada de los toreros, Puerta del Sol o Puerta de Toledo.

Al igual que en la Península, es de suponer que los operadores de los Lumière llegaran también a las Islas Canarias a filmar sus famosas Vistas. A uno de ellos, Vicent Billard, se le atribuye la captura de las imágenes Mujeres Isleñas de Tenerife abasteciendo carbón a la escuadra, las cuales habrían sido proyectadas en Ciudad de México por primera vez de la mano de Claude Fernand Bon Bernard y Gabriel Veyre (1896). Lamentablemente, esta cinta se perdió en un incendio de la Filmoteca Mexicana y solo se sabe de ella por fuentes hemerográficas.

Habría que esperar a cierto aventurero palmero apasionado por la cultura audiovisual para que los primeros aparatos de proyección cinematográfica llegaran oficialmente a Canarias. Miguel Brito Rodríguez (1876-1972) mostró desde muy joven un gran interés por el espectáculo de la imagen y el sonido, algo que se demuestra con hechos como la fundación de su primer estudio fotográfico en La Palma (1865), las proyecciones que realizó con linterna mágica en 1895 o la presentación del fonógrafo ese mismo año. 

Sin embargo, la fecha que le ha convertido en un verdadero hito es 1896. A finales de este año, Brito viajó a Cuba para adquirir un kinetoscopio y con este aparato realizaría el 12 de abril de 1897 las primeras exhibiciones de imágenes en movimiento, concretamente, en el Círculo Mercantil de Santa Cruz de Tenerife. Un año después (1898), adquiriría un supuesto cinematógrafo Lumière con el cual proyectaría algunas películas en ese mismo Circulo Mercantil, pudiendo los espectadores admirar “Los siete pasos de la pasión de Jesús”, “Lección de baile”, “La Borrachera” o “El carnaval de París”. 

Aun así, existen dudas de que Brito introdujera el cinematógrafo en las Islas y, en su lugar, es más probable que lo hiciera el empresario madeirense João Anacleto Rodrigues, quien ya había exhibido el aparato en lugares como Lisboa, Las Azores y Madeira. La prensa anunciaba en 1897 su llegada a Canarias y la realización de las primeras proyecciones con el cinematógrafo Joly-Normandin en la Sociedad Gabinete Literario de Las Palmas, situada en el desaparecido Teatro Cairasco.