Yaiza Borges y el cine independiente

A finales de los años 70 en Santa Cruz de Tenerife, un grupo de realizadores, críticos de cine, profesionales de la enseñanza y miembros de la ACIC (Asociación de Cineastas Independientes Canarios) se planteaban seriamente la situación del sector audiovisual en Canarias. Es así como nacía Yaiza Borges, un colectivo (más tarde convertido en cooperativa) que, preocupado por el rumbo que estaba tomando la industria cinematográfica en Canarias, proponía una alternativa: profesionalizar la producción cinematográfica canaria independiente a través de la producción, distribución y exhibición propia.

Aunque con nombre de mujer, el grupo fue fundado exclusivamente por hombres: Aurelio Carnero Hernández, Juan Antonio Castaño Collado, Fernando Gabriel Martín Rodríguez, José Miguel Gómez Santacreu, José Alberto Guerra Pérez, Josep María Vilageliu Ponsa, Alberto A. Delgado Castro, Francisco Javier Gómez Tarín, Juan Puelles López y Antonio José Sánchez Bolaños, todos aficionados del cine amateur de los años 70.

La primera película que produjeron fue Anabel (Off-Side), un mediometraje en 16mm dirigido colectivamente por Josep M. Vilageliú, Francisco Javier, Gómez, Alberto Delgado, Juan Puelles y Aurelio Carnero en 1979. Tras algunas producciones propias en 1986 colaboraron con RTVE Canarias en la producción de una serie de mediometrajes y cortometrajes con el fin de que fuesen estrenados en el espacio televisivo "Cine Canario". Como resultado, se realizaron El fotógrafo (Luis Sánchez Gijón, 1986), Iballa (Josep Vilageliú, 1985), Último Acto (Javier Gómez, 1985) y Apartamento 23F (Aurelio Carnero, 1988). También cabe destacar, aunque no fuese una producción de RTVE Álvaro mi niño (Aurelio Carnero y Francisco J. Gómez, 1989).

Por otro lado, el colectivo tenía su propia sala de cine que además servía de sede: el famoso Cinematógrafo Yaiza Borges, ubicado en la capital tinerfeña. Inaugurado el 22 de octubre de 1981, en el Cinematógrafo se proyectaban películas independientes y en VOSE, alejándose con ello de la programación comercial dominante. Así, muchos canarios tuvieron la oportunidad de disfrutar de cine de calidad: desde películas del expresionismo alemán hasta películas de Jean Luc Godard, Jean Cocteau, Billy Wilder, Jacques Tati, Jean Renoir, Fassbinder o Wenders entre muchísimos otros. La sala se mantuvo abierta hasta el 30 de mayo de 1986.

Como grupo comprometido desde el punto de vista social, económico y político, la educación ocupaba una parte importante de su razón de ser.  Para ello, desarrollaron distintos cursos y charlas sobre cine, pusieron en marcha un cine-club, cine-forums, sesiones de cine infantil, proyecciones por municipios, etc. También lucharon por incluir la enseñanza de cine en programas de BUP y Formación Profesional. Entre sus objetivos más ambiciosos estaba el de crear una Escuela de Cine (aunque nunca llegó a hacerse), pues a nivel oficial, el estudio del Séptimo Arte sólo se encontraba como optativa en la carrera de Historia del Arte y Bellas Artes en la Universidad de La Laguna.

La divulgación también era de vital importancia para el colectivo pues era la forma de expandir su filosofía y llevar a cabo sus cometidos. Para ello crearon un boletín informativo titulado Barrido, que se convirtió en la primera revista importante de cine publicada en las Islas Canarias y en cuyo número 0, presentado el 25 de enero de 1980, exponían su manifiesto como grupo. Además, también tenían un programa de radio en Radio Cadena Española titulado El cine según Yaiza Borges, que se emitió hasta 1981.

De las labores que más se pueden destacar de Yaiza Borges es el haber sembrado la idea de la creación de la Filmoteca Canaria y haber dado los primeros para su realización. En 1982 la cooperativa expuso el proyecto a la Consejería de Cultura de la Junta de Canarias donde argumentaban sus razones y objetivos. El proyecto, aprobado el 3 de noviembre de 1984, se hizo público en el B.O.C. del día 23 del mismo mes, naciendo así oficialmente la Filmoteca Canaria para la que se establecieron dos sedes, una de archivo y conservación en Santa Cruz de Tenerife y otra de difusión en Las Palmas de Gran Canaria.

En 1986, tras la falta de apoyo político y ayudas institucionales, cerró definitivamente el Cinematógrafo Yaiza Borges. Sin embargo, ello no impidió que sus miembros dejasen de hacer cine. Como homenaje, rodaron The End, un mediometraje dirigido colectivamente y compuesto por sketches realizados por los distintos miembros del grupo. Aún así, el espíritu del colectivo de Yaiza Borges sigue muy vigente hoy en día. Tanto es así que, en 2017, la Asociación de Cineastas de Canarias Microclima concedió al colectivo un premio por su labor en la defensa del cine como un bien cultural.